El pasado 14 de septiembre, la Secretaría General de Pesca, liderado por la secretaria general de Pesca, Isabel Artime, se reúne con INTERFISH y otros representantes del sector pesquero y organizaciones no gubernamentales, para avanzar en las acciones planteadas en la reunión celebrada el pasado mes de junio en defensa de la flota exterior española y europea. En concreto, para preservar una actividad estratégica y la sostenibilidad en los océanos ante una realidad: la pérdida continua de barcos de bandera española.

No es un asunto menor, pues la Unión Europea tiene un papel de liderazgo internacional en la consecución de la sostenibilidad de los recursos, pero la legitimidad para defender estos estándares pasa también por disponer de flota propia que permita defenderla y exigirla en las respectivas comisiones internacionales. Es por eso que en la reunión, Administración, flota y ONG han coincidido en el valor de la bandera española y europea como garantía de una flota con elevados y los mejores estándares de pesca.

En este contexto, INTERFISH ha resaltado, por un lado, el tamaño de la flota española de palangre de superficie, pues actualmente, en materia exterior, con alrededor 120 barcos es la más numerosa del Censo de la Flota Pesquera de España, y, en consecuencia, con una importancia especial en esta materia y objetivos. INTERFISH representando la mayoría de esta flota; y, por otro lado, recordando la necesidad y proactividad en continuar hacia estándares cada vez más exigentes en todos los aspectos, transmite una profunda preocupación cuando ello, en vez de ser una fortaleza en el mercado, se convierte en una amenaza a la viabilidad económica de la propia flota, que efectivamente se traduce en esa continua reducción de unidades europeas.

Ante la realidad de que la reducción de unidades europeas es rápidamente sustituida por otras flotas de banderas que, en muchos casos, disponen de estándares más bajos, los presentes en la reunión concordaban que supone una alarma para la sostenibilidad de los stocks, al consumidor si no lo sabe, y también socioeconómico al suponer un efecto dominó sobre la industria indirecta.

Existen empresas mixtas que históricamente se han creado al cambiar sus buques a otras banderas por acceso a cuotas, mientras que hoy ya es más una causa operativa y de viabilidad. Sin embargo, en todo caso, la legitimidad de la UE en materia pesquera radica en disponer de flota con su bandera, y esa legitimidad está mermándose por dicha pérdida de unidades pesqueras, que se prevé que se vea agravada por las actuales solicitudes de desguace y otros de cambio de bandera.

También se ha comentado la necesidad europea de importar para cubrir la demanda de consumo, pero ello, por un lado, debe implicar que ese producto esté sometido a las mismas reglas del juego a las que está sometida la flota y el producto europeo y, en caso contrario, que se proteja el producto propio para equiparar las condiciones en el mercado. Por otro lado, esta necesidad de importar no resta valor a la importancia de disponer de producción propia; más bien al contrario, disponer de ella fortalece.

Es por eso que el gerente, considerando al mercado y a la sociedad como la decisora, enfatiza en la necesidad de la comunicación, fuerte y de todos los actores -industria, administraciones y ONG-, sobre la importancia de disponer de flota con bandera europea en los diferentes caladeros del mundo, porque es lo que permite que los recursos sean extraídos con los mejores estándares, exigir a los demás que también lo hagan, disponer de científicos que monitorean la salud de los stocks, entre muchos otros factores. Ese valor diferencial que debe ser reconocido y puesto en valor ante la sociedad y ser comprendido también en los entes políticos, y, en consecuencia, en el mercado.

Con esta comunicación, Acevedo considera que el producto pesquero recibiría el prestigio y precio que merece, porque es precisamente lo que conduciría a una rentabilidad sectorial, no solo de las unidades pesqueras.

En definitiva, es necesario defender, promover e incentivarla la bandera europea y su flota. Es una cuestión estratégica y estructural de alto beneficio.